La glutamina es un aminoácido no esencial, es decir, el organismo puede sintetizarlo por sí mismo. Pero, como vamos a tener oportunidad de ver, juega un papel fundamental en el organismo, al que aporta múltiples beneficios. Por tanto, y haciendo un juego de palabras, cabría decir de él que, pese a ser un aminoácido no esencial, para el cuerpo es realmente…esencial.

Los aminoácidos son las unidades elementales que constituyen las moléculas conocidas como proteínas. Son 20, y las sustancias proteicas construidas gracias a ellos forman músculos, tendones, órganos, glándulas, uñas y pelo. Los aminoácidos obtenidos a partir de los alimentos se conocen como aminoácidos esenciales; los que nuestro organismo puede fabricar a partir de otras fuentes, como aminoácidos no esenciales. Entre estos últimos, se encuentra la glutamina.

La glutamina es el aminoácido más abundante en el cuerpo, que tiene la capacidad de generar la suficiente para sus necesidades habituales. No obstante, en situaciones de gran desgaste como ejercicio intenso o una lesión, el cuerpo puede necesitar más glutamina de la que genera. La mayor parte de ella se almacena en los músculos, seguida de los pulmones, donde también se produce gran cantidad de este aminoácido.

Síntesis proteíca muscular
La glutamina es fundamental en la síntesis proteica muscular, proceso que conduce a la producción de las proteínas musculares actina y miosina, necesario para la construcción y mantenimiento del tejido muscular esquelético. En este sentido, la carencia de glutamina puede llevar a una disminución en los niveles de síntesis proteica muscular.

Otra de sus importantes acciones es la de ayudar a superar el efecto que se produce durante el entrenamiento intenso, consistente en la acumulación de ácido láctico, el cual crea un “entorno acídico” que conduce a la fatiga muscular. En 1995, científicos de la Escuela Universitaria de Louisiana State descubrieron que aquellos sujetos que consumieron dos gramos de glutamina presentaban niveles en sangre de bicarbonato más elevados 90 minutos después de su ingesta. El bicarbonato es un mediador químico que preserva al pH de la sangre de volverse demasiado acídico. En la práctica, esto supone que la suplementación con glutamina puede aliviar el desgaste provocado por elevados niveles de ácido láctico, ayudando a realizar más repeticiones por serie para estimular el crecimiento muscular. Es importante señalar que la destrucción proteica se acelera bajo condiciones acídicas, por lo que disminuir la acidez impide el catabolismo muscular, proceso que se produce por una falta de energía, y en el que los tejidos musculares se descomponen para suministrar nutrientes a la sangre.
El estudio también informó sobre niveles circulantes más elevados de hormonas de crecimiento producidos por la suplementación con glutamina.

Otra de las funciones importantes de la glutamina es la de eliminar el exceso de amoníaco, una sustancia ácida que se produce cuando los aminoácidos son utilizados para generar energía, y cuya acumulación puede provocar fatiga debida al ejercicio. En 2007, un informe realizado por investigadores brasileños señalaba que aquellos futbolistas a los que se administró glutamina redujeron la acumulación de amoníaco en sangre durante ejercicio intenso y duradero.

Sistema inmunológico
En cuanto a la respuesta inmune, la glutamina también juega un papel importante. De hecho, en 1996 investigadores austriacos determinaron que la glutamina es un importante sustrato metabólico para las células de proliferación rápida, y que posee múltiples y beneficiosos efectos sobre el sistema inmune, la función intestinal y el metabolismo proteico. En este mismo sentido, algunos expertos han constatado que en aquellos deportistas que realizan pruebas de resistencia, se reduce la cantidad de glutamina en su organismo, lo que les hace más propensos a coger resfríados después de ellas. Tras administrar glutamina a este tipo de deportistas, se detectó un número menor de casos de infecciones.

La recuperación muscular también se ve afectada por la glutamina. En un estudio realizado con varones entre 19 y 30 años sometidos a sesiones intensivas de ciclismo, tras las cuales se administraba glutamina a una parte de ellos y un placebo a otros, se comprobó que los primeros mostraban más fuerza y resistencia que los segundos, lo que permitió a los investigadores concluir que la glutamina acelera la recuperación muscular tras un ejercicio intenso.

Por último, en 2009, una investigación publicada en Journal Nutrition constataba que la glutamina protege frente a los daños provocados por H. pylori, una bacteria responsable de gran parte de las infecciones en el estómago, que pueden degenerar en úlceras de estómago e, incluso, en cáncer gástrico.